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Columnas De historia y algo más

Permisos de construcción

Las civilizaciones antiguas y en especial la Romana nos han dejado un gran legado en temas de urbanismo, suministro de agua, monumentos y carreteras...

Por Jaime Navarro

Las civilizaciones antiguas y en especial la Romana nos han dejado un gran legado en temas de urbanismo, suministro de agua, monumentos y carreteras, obras como el Coliseo, el Pantheon, la cloaca máxima, la vía Apia en Roma y el acueducto de Sevilla son ejemplos de diseño, construcción y durabilidad que después de dos mil años aún podemos admirar. Otro ejemplo es la urbanización de Roma, en donde la vida urbana era muy superior a la rural, a pesar de las numerosos inconvenientes que a veces ofrecía la ciudad (ruidos, inseguridad, intrigas, falta de intimidad...), y que los ricos salvaban construyéndose villas en el campo. En el mundo romano, como en el actual, urbanidad era sinónimo de educación y cultura de hecho la palabra civilización está relacionada con la palabra ciudad y ambas proceden de civis “ciudadano”. Los romanos aprendieron el urbanismo de los etruscos que gobernaron Roma en el s. VI a.C., convirtiéndola en una gran urbe, con alcantarillado, puentes, edificios públicos y murallas. Sin embargo, el modelo de plano geométrico que adoptaron los romanos procede de los griegos. Cuando los persas destruyeron Mileto, los griegos encargaron su reconstrucción al arquitecto Hipodámo que la planificó siguiendo una estructura reticular. El éxito de este modelo fue inmediato, los griegos lo aplicaron en sus nuevas fundaciones o ampliaciones urbanas (puerto del Pireo). El urbanismo fue uno de los principales logros de los arquitectos romanos, pero preocupándose siempre del aspecto práctico más que del estético. Roma creó una civilización urbana que a diferencia de las conocidas hasta entonces, se preocupó especialmente  en mejorar la calidad de vida del ciudadano. La ciudad romana ha pasado a la historia como un modelo de eficiencia y buen sentido. Para conseguirlo, el Estado invertía en infraestructuras que garantizaban a los habitantes de la ciudad comodidad (agua en abundancia gracias a los acueductos, calles empedradas con aceras, incluso con pasos peatonales), higiene (alcantarillado, baños), abastecimiento (mercados), seguridad (murallas) y entretenimiento (teatro, circo, anfiteatro). Si los romanos hubieran querido construir en Mexico no hubiéramos podido conocer de sus técnicas, sus aportes a la construcción, ni sus diseños. De acuerdo al reporte de Doing Business en México, en Baja California no somos competitivos en la expedición de permisos de construcción ya que existe una sobrerregulación, los municipios bajacalifornianos ven en la construcción privada un filón de oro de donde pueden obtener recursos para las arcas municipales, la meta no es ser competitivos, la meta es generar ingresos a como dé lugar. De acuerdo al mencionado reporte ocupamos el lugar 30 en la obtención de un permiso de construcción, el cual tarda 77 días hábiles con 17 trámites ante diferentes instancias para ser otorgado y su costo es 108.4% superior al ingreso per cápita, el número de días no contempla lo que se tarda en recopilar la información y presentarla, quedando  a criterio del funcionario que la revisa el otorgarla o no por aquello de que no le entienda,  tenga dudas o se le ocurra pedir algún requisito adicional. Con el incremento a los salarios mínimos, los costos son altos para poder construir en Baja California, al menos deberían agilizar los trámites en la expedición de licencias, la obra pública en el estado es la más baja en los últimos veinte años, la obra privada puede ser una válvula de alivio al sector de la construcción y de generación de empleos, no la ahuyentemos.

*- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros 
Civiles de la República Mexicana.

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