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Columnas Águilas y serpientes

Los pros y contras de la transición

En los últimos años, México ha experimentado transformaciones políticas, sociales y económicas. Se ha avanzado hacia la democratización del país.

Por Rafael Liceaga

En los últimos años, México ha experimentado transformaciones políticas, sociales y económicas. Se ha avanzado hacia la democratización del país. Los cambios en lo económico y político han tenido repercusiones en nuestra sociedad, aunque queda mucho por hacer para terminar con todos esos errores sexenales que hasta la fecha se dan.

Durante los meses transcurridos desde que AMLO asumió la presidencia de México, hemos comprobado que muchas de las cosas que prometió las está cumpliendo, pero en otras sigue igual de difuso su concepto. No estaremos como Suiza, pero tampoco estamos como sus agoreros del desastre dijeron que estaríamos. Una evaluación honesta y equilibrada obliga a reconocer la existencia de un gran potencial que puede ejercerse, de una pujante sociedad civil y de instituciones públicas en proceso de cambio hacia la nueva ideología.

Recordemos que todo este cambio viene de los malos gobiernos anteriores. Fue precisamente la gravedad de estos últimos lo que condujo a los ciudadanos a pronunciarse por un cambio en el rumbo del país. Para lograr ese cambio debemos asumir con plena conciencia los errores y problemas del pasado, pues sólo así será posible evitarlos y combatirlos en el futuro, dejando atrás los viejos hábitos y las corruptelas.

El legado más pernicioso que nos dejaron los gobiernos pasados, fue el problema de la corrupción y la inseguridad. En años recientes han sido numerosos los regímenes malos, siendo el acabose el último sexenio que, como cada día nos enteramos, superara en mucho a muchos en lo que respecta a despilfarro, corrupción e impunidad.

Lo bueno de todo, si es que se le puede sacar algo, es que nuestras transiciones han sido pacíficas. Varios factores han hecho posible eso. Por una parte, el papel de la sociedad civil como instrumento de presión moral y política, con su sensacional arma que son las redes sociales. Por la otra, la creciente influencia de los medios de comunicación, que exponen las acciones de los gobiernos al escrutinio público, unos con mayor y otros con menor verdad, pero siempre polemizando.

Por eso y por todo, es necesario que en las transiciones haya un ‘corte de caja’, paso para decidir cuál debe ser el camino hacia la justicia y la reconciliación. Las sociedades en proceso de transición recurren a mecanismos formales para confrontar su pasado. Uno de los procedimientos que se utilizan con mayor frecuencia para confrontar y escudriñar el pasado, es el establecimiento de ‘comisiones de verdad’. La mayoría de ellas reuniendo testimonios sobre acciones, abusos, etcétera. Asimismo, mediante dichas comisiones, se busca poner la raya que distancie al nuevo gobierno de los crímenes del pasado, respaldando el cambio que se propone impulsar.

Una primera etapa de la transición mexicana ha concluido con éxito, sin violencia. Elecciones, alternancia, entrega del poder, consolidación del nuevo Gobierno, cooperación para aprobar las primeras reformas. La siguiente etapa comienza cuando vislumbremos el rumbo. Ojala y la apertura a las ideas sea general y no solo abierta a los que piensan igual que a los que las proponen.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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