Columnas Vía Libre

La cuestión científica y la 4T

Algunos consideraron que AMLO no tenía claro el papel de la ciencia en el abatimiento de la pobreza nacional.

El miércoles 4 de agosto se celebró, en El Colegio de Sonora, un seminario cuya temática tocaba las perspectivas de la innovación transfronteriza; el marco del evento era el debate nacional en torno a la formulación del programa nacional de ciencia y tecnología del Gobierno federal y también el de los cambios que se avecinan en la ley estatal. 

La discusión fue intensa dado que los panelistas esgrimieron opiniones distintas sobre la forma en que el Gobierno de la 4T concebía el apoyo a la investigación; algunos consideraron que AMLO no tenía claro el papel de la ciencia en el abatimiento de la pobreza nacional; esta especie quedaba probada con los frecuentes recortes presupuestales que registra Conacyt y las declaraciones poco amistosas dedicadas a los científicos. 

Esta apreciación no fue unánime: hubo ponentes que pensaban que la reducción del presupuesto no era generalizada puesto que los ajustes se circunscribían a unos cuantos centros de investigación o bien se ceñían a la eliminación de programas sospechosos de manejos desaseados de los recursos fiscales como es el caso de los PEI (consistentes en estímulos a la investigación). Pese a que originalmente los PEI eran una buena estrategia de vinculación empresa- academia, en el camino se pervirtieron como ha sido demostrado en varios diagnósticos y auditorías de esos  programas. 

Quedó claro en la discusión la relevancia de la innovación en el crecimiento y desarrollo de la economía. Se precisó que la reducción del presupuesto sufrido por Conacyt se corregiría una vez que la comunidad científica y tecnológica mostrara la utilidad de los apoyos recibidos. Se trataba en todo caso de aplicar, temporalmente, un criterio fiscal basado en la idea del presupuesto base cero el cual pretende eliminar inercias y simulaciones como las que atribuían a algunos programas ligados al desarrollo científico y tecnológico. Ya veremos si esa hipótesis resulta cierta y los académicos muestren su contribución en la solución de los grandes problemas nacionales y en el mejoramiento de la ciencia de frontera. 

Otro asunto abordado fue la creación de un sistema de innovación transfronterizo entre la comunidad científica y tecnológica de Arizona y Sonora. Uno de los panelistas argumentó que esa idea le parecía inviable; que lo correcto era concentrarse en el fomento de un sistema de innovación local antes de pensar en un esquema binacional. Refirió como ejemplo a la minería; dijo que esta actividad exhibe escasos procesos de transformación lo cual acarrea costos de oportunidad en el desarrollo subregional. Otros expositores discreparon abiertamente; aplaudieron la idea de afianzar un sistema local de innovación anclado en una de las industrias más importantes de la entidad. Sin embargo, consideraron que no se contrapone con la visión de avanzar hacia una figura transfronteriza en esa materia: Esto es hacia un sistema de innovación transfronterizo. Para justificar esta posición retomaron el mismo ejemplo: El de la minería que como se sabe es una de las actividades medulares de la economía sonorense; al respecto se esbozó que dicho sector también es muy importante en Arizona. Incluso se mencionó que los propietarios de algunos de los mayores minerales asentados en ambos estados son los mismos. Se dedujo de esa situación que la formación de un sistema transfronterizo de innovación no es una quimera ni un despropósito estratégico. 

Lo mismo podría decirse de la actividad agropecuaria. Una alta proporción de las exportaciones hortofrutícolas de Sonora y Sinaloa, y de algunos estados del Bajío, se realizan a través de la aduana de Nogales. Dicho comercio ha evolucionado al extremo de que los productores cuentan ya con sus propias firmas distribuidoras en territorio norteamericano. De hecho, coexisten con propietarios “gringos” quienes últimamente han comprado-rentado campos agrícolas a fin de asegurar el abasto de productos agrícolas. Esta dinámica está generando condiciones excepcionales para que la intensa interacción que registran productores y comercializadores de ambas entidades se constituya en un sistema que potencie la capacidad innovativa en ese sector y en esa región transfronteriza. 

Comentarios