Columnas Proyecto Puente

Alfonso Durazo contra la necropolítica y narcopolítica en Sonora

El modelo sólo funcionará si hay coordinación de los tres niveles de Gobierno. Nadie puede soltar el problema. Es responsabilidad de todos y lo saben.

Por Luis A. Medina

Asistimos a un nuevo modelo policiaco en Sonora. Lo encabeza Alfonso Durazo, el secretario de Seguridad Pública federal. Junto con Andrés Manuel López Obrador intenta cambiar a México bajo un nuevo esquema de seguridad contra la delincuencia que acabe con la narcopolítica y la necropolítica en nuestro País.

La primera, estructuró los sistemas de Gobierno bajo los pactos y acuerdos en la era del PRI en la presidencia, definió rutas, grupos y el mercado. La segunda, la necropolítica que puso a debate el escritor Diego Enrique Osorno, en “La Guerra de los Zetas” habla de la cultura de la muerte como estrategia contra la inseguridad, esa que impulsa el contar los muertos y, a mayor número de asesinatos, el Estado es más fuerte, intenta combatirse con otras formas y métodos.

Sonora estaba en riesgo de caer frente al dominio de la delincuencia organizada. Fue una actitud correcta y de humildad de la gobernadora Claudia Pavlovich pedir ayuda federal.

En lugar de huir, como lo hicieron gobernadores en la historia de Sonora en medio de catástrofes o amenazas políticas, desde José María Maytorena durante el maderismo, mandatarios en la era cardenista, hasta la deposición de Carlos Armando Biebrich, la mandataria priista se apoya en el combate a la inseguridad con Alfonso Durazo. Le dio el lugar y el control. Estaba en riesgo la tranquilidad de los sonorenses y su Gobierno.

Ciertamente Eduardo Bours combatió con éxito a los delincuentes sin necesitar a la Federación. Pero los tiempos cambiaron y se complicó más la situación. Ahora Durazo tiene el control. También cedieron los alcaldes morenistas de los cinco principales municipios.

Sin embargo el modelo sólo funcionará si hay coordinación de los tres niveles de Gobierno. Nadie puede soltar el problema. Es responsabilidad de todos y lo saben. Durazo es un político formado con valores. La renuncia al panismo fue auténtica al denunciar la imposición de Martha Sahagún con Vicente Fox. Al priismo, igual. El presidente López Obrador confía plenamente en él. Le ha llamado su suplente porque sabe que es un hombre a prueba de balas. Está formado en la inteligencia política. Entiende el manejo del sistema político mexicano. Ya lo advirtió: Sabe quiénes son y cómo operan los grupos de la delincuencia en Sonora.

También tiene registro de cada huella y movimiento de los grupos políticos. Más de la que se imaginan. Su tarea es demostrar que el nuevo modelo de seguridad es más fuertes que los criminales. Que no habrá pactos que estén por encima de la tranquilidad de los sonorenses. Parafraseando a la obra de Osorno: Las máquinas de guerra que estaban tomando por asalto a Sonora y que generaron una pornografía de la violencia como forma en que el periodismo y ciudadanos registramos los asesinatos y amenazas violentas, dominó la información en cadenas de Whatsapp, Facebook y clicks de páginas de Internet, deben ser neutralizadas con inteligencia, fuerza y estrategia.

La propuesta de AMLO es rescatar a jóvenes de la inseguridad, a combatirlos bajo una Guardia Nacional que opera con mando único, a no pactar con el crimen. No sabemos si tendrá éxito. Son décadas de un modelo policiaco que privilegia el pacto con delincuentes en México.

El panismo con Felipe Calderón apostó a combatir al narcotráfico para legitimar una presidencia con déficit democrático. El priismo en la presidencia no sólo no lo combatió, dejó crecer a cárteles de la droga. Está documentado. Todo eso contaminó, creció y controló al País.

Hoy con Durazo a la cabeza se le apuesta a un nuevo modelo de seguridad que en un año no pueden cambiarse la herencia de décadas. Sonora será otro laboratorio. Si se aplica la inteligencia militar y judicial de la que habló el sonorense la semana pasada, el Estado tendrá el control sobre los delincuentes.

No se puede seguir con la necropolítica, que Osorno toma el término del filósofo camerunés, Achille Mbembe, la cual privilegia el derrame de sangre y espectáculos de terror como significado de triunfo y combate sobre el crimen. No ha funcionado.

Es la fuerza de la autoridad que debe reflejarse en desactivar, perseguir, neutralizar, ubicar al sistema delincuencial para evitar espectáculos en plena luz del día que aterrorizan a familias en las ciudades. Los ciudadanos no quieren ver más sangre correr. Durazo lo sabe.

Esperemos que este nuevo enfoque donde se coordinará la seguridad con municipios y el Estado desde un mando único con ayuda militar y civil al menos se contenga a la delincuencia.

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