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Roban y vandalizan auto a hombre que perdió a su esposa en tiroteo de El Paso

Kondow, una despachadora de grúas, dijo que su esposo lo remolcó a la casa de Basco el domingo por la mañana.

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Por El Imparcial y AP

Un vehículo todoterreno perteneciente a Antonio Basco, esposo de una víctima del tiroteo de El Paso, fue robado y destrozado, según múltiples informes. 

Un vehículo todoterreno perteneciente a Antonio Basco, esposo de una víctima del tiroteo de El Paso, fue robado y destrozado, según múltiples informes. 

EL PASO, Texas.-Un vehículo todoterreno perteneciente a Antonio Basco, esposo de una víctima del tiroteo de El Paso, fue robado y destrozado, según múltiples informes. 

La noticia llega un día después de que cientos de extraños acudieron al funeral por el fallecimiento de la esposa del hombre, Margie Reckard, de 63 años.

Las fotos publicadas en las redes sociales muestran lo que supuestamente es el SUV de Antonio Basco. La rejilla frontal y el capó están golpeados como si hubiera chocado con algo. El techo también está parcialmente derrumbado y el parabrisas está destrozado.

¿WTF está mal con la gente?" escribió Vanessa Kondow en Facebook (lenguaje gráfico). 

Kondow, una despachadora de grúas, dijo que su esposo lo remolcó a la casa de Basco el domingo por la mañana.

Ángel Gómez de Operation HOPE de El Paso, que ha ayudado a organizar funerales para las víctimas del tiroteo, confirmó el robo y el vandalismo del SUV.

"Él (Basco) aprecia a todos los que se acercan a él", dijo Gómez sobre la respuesta, y que Basco quería estar solo. 

Gómez también dijo que el SUV era en realidad de Reckard. También confirmó que le robaron una lavadora a presión.

Gómez indicó que un concesionario local de autos usados ha ofrecido darle a Basco un vehículo de reemplazo. 

Gómez agregó que Basco estaba agradecido por la oferta pero que quería recuperar el viejo SUV. 

Apenas ayer, sábado 17 de agosto, miles de desconocidos despidieron a una mujer que murió en un tiroteo en El Paso después de enterarse que a su pareja de años le quedaban pocos familiares.

Antonio Basco dijo a la prensa que se sentía solo cuando planeaba el funeral para Margie Reckard, una de las 22 personas que murieron cuando un hombre armado abrió fuego en un Walmart el 3 de agosto. Basco casi no tenía familia, así que invitó al mundo a unirse a él para despedir a la pareja que tuvo durante 22 años.

Pensó que acudirían unas cuantas personas de El Paso, pero luego comenzaron a llegar las flores y después tuvieron que cambiar de sede el funeral.

Llegó gente de California, Arizona, Texas, Nuevo México y del otro lado de la frontera. Estuvieron horas formados el viernes para el velorio de Reckard, luego pacientemente esperaron el sábado bajo un calor abrasador mientras Basco la enterraba.

Pocos de los asistentes conocieron a Reckard, pero la mayoría dijo que la ciudad, y el país, en sufrimiento necesitaban ver cómo se reunían alrededor de quienes sentían dolor.

En cuanto se enteró de los detalles del funeral, Jerry Brown, de 58 años y originario de San Angelo, Texas, se subió a su automóvil y condujo 644 kilómetros (400 millas) en seis horas.

“En el ejército tenemos un dicho: ‘No dejamos a nadie atrás’”, dijo Brown, un veterano. “No importaba en dónde me encontraba. Sabía que hoy vendría aquí”.

Llegó a la ciudad, se formó durante horas para dar el pésame y planeaba conducir toda la noche para el entrenamiento de fútbol de un niño. Pero hizo una pausa un momento para ver a los reunidos que formaban una línea que daba la vuelta a la manzana en el distrito histórico Manhattan Heights de la ciudad.

“Esto es increíble”, dijo Brown, un contratista.

Un mariachi empieza a tocar para la gente que está formada. Algunos aplauden. El grupo toca canciones familiares para muchos en El Paso. 

Luego los músicos cruzan la calle y tocan “Amor eterno”, la canción de 1984 del fallecido Juan Gabriel que se convirtió en una especie de himno en los días que siguieron al tiroteo.

Tiemblan los labios de una mujer que está formada quien, finalmente, rompe en llanto y se aleja a pie. Otra mujer le ofrece guardarle el lugar en la línea.

“Mi vida ya no está completa”, dijo a la prensa Basco momentos antes de enterrar a su esposa. 

Pero cuando volteó y vio a 3 mil personas reunidas el viernes se quedó pasmado. “Es lo más hermoso que he visto”.

Para los próximos días, Basco planea seguir en contacto con los nuevos amigos y descansar.

Con información de AP y 12 News
 

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