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Mujer de 104 años ha buscado a su hija por más de 6 décadas

Eudosia relató que para el año 1945 ella decidió dejar atrás la vida que conocía en el campo para intentar buscar mejores oportunidades.

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Por Bles

Mujer de 104 años ha buscado a su hija por más de 6 décadas(Pixabay)

Mujer de 104 años ha buscado a su hija por más de 6 décadas | Pixabay

Eudosia Amaya es una mujer de procedencia humilde que a sus 104 años le ha tocado vivir duras experiencias que demuestran toda una vida de sufrimiento, pero cuyo dolor más grande se refleja en la pérdida de su segunda hija, la cual vio partir de su vida sin poder hacer nada hace 64 años.

Ella hoy vive con su hija Florelba en el conjunto residencial Santa María, ubicado en el departamento de Cundinamarca, Colombia, y junto a sus otros cinco hijos han guardado el anhelo de saber qué pasó con su hermana, a quien arrebataron de los brazos de su madre en el año 1955, cuando las dos dueñas de la casa donde trabajaba decidieron deliberadamente darla en adopción a otra persona.

Según su testimonio brindado al diario El Tiempo, la centenaria madre decidió hacer catarsis a avanzada edad dándole a conocer a Florelba la verdadera historia de su padre, además de contarle sobre la existencia de una hermana a quien no recuerda pero sí conoció. Hasta entonces Florelba creía que había sido Raúl Granados el hombre que no solo le había dado el apellido sino que también le había dado la vida a ella y sus hermanos.

Sin embargo, según indicó el diario colombiano, Eudosia le hizo saber a su hija Florelba cuando tenía 62 años que Raúl, quien al día de hoy lleva varios años de muerto, solo es el padre de sus cinco hermanos, dándole a entender que alguna vez ella compartió un padre con una hermana la cual eventualmente desapareció de sus vidas.

De acuerdo con el diario El Tiempo, Eudosia Amaya le contó a sus seis hijos que el verdadero padre de Florelba era un policía llamado Alfonso Rey Pardo, quien entre las décadas del 40 y el 50 había trabajado en la estación de policía del barrio Chapinero, entre la carrera 13 con calle 39. 

Eudosia relató que para el año 1945 ella decidió dejar atrás la vida que conocía en el campo para intentar buscar mejores oportunidades en la ciudad de Bogotá, a sus 30 años tomó la decisión de mudarse a vivir a la capital de Colombia y olvidarse de su familia.

Ella recuerda con cierto dolor que su suerte no fue muy distinta una vez que logró establecerse en la ciudad: “Me vine para Bogotá. Me vine sola porque sabía que acá se trabajaba y se ganaba plata. Yo me vine por eso, pero no, me salió muy mal, muy mal”. Mientras organiza sus ideas en la comodidad del sofá del estudio de su casa, es atendida por su hija Florelba, quien se asegura que esté cómoda y bien abrigada.

“En esa época, unas amigas del pueblo me consiguieron trabajo en una casa de familia, pero yo no me amañé y me rebuscaba por ahí otras casas para trabajar por días, en unos lados me iba bien y en otros regular, y me pagaban 5 pesos el mes”..

“Conocí al policía Alfonso Rey Pardo. (…) Él me agarró, me engañó, me llevó y no supe a dónde, me venció, me enamoré y quedé en embarazo de esta hija que me está mirando”, dice Eudosia mientras sus ojos se cristalizan y dejan derramar por sus mejillas algunas lágrimas. Como señaló el diario El Tiempo, su hija escuchó atenta el relato de su madre el cual había escuchado solo un par de veces.

Como señaló El Tiempo, para ella la única opción era el trabajo y adonde fuese que le tocara ir tenía que hacerlo con su bebé. En algunas de las casas donde recibió oferta laboral no había problema si iba con la niña, mientras que en otras si. Al año siguiente de haber tenido a Florelba quedó en embarazo de su segunda hija.

Buscando trabajo, cuidando de sus hijas y la total ausencia de un papá

“Le dije al papá de ella (Florelba) que me buscara una pieza para ir a tener la bebé, y por allá me llevó -al barrio- Las Ferias, a un cuarto, una casa mal. Pero gracias a Dios la patrona de ahí fue la que me ayudó para tener la niña. Ahí en esa casa yo cocinaba mi tris de almuerzo, de desayuno, porque yo no trabajaba” dijo Eudosia.

De acuerdo con su relato, en el año 1955 tuvo a su segunda hija en el hospital San Juan de Dios y para todo lado andaba con sus dos bebés quienes poco pudieron interactuar con el ausente padre. Eudosia indicó que siguió trabajando en las casas y para su fortuna, la dueña de la casa de Las Ferias le ayudaba con el cuidado de las niñas.

“Yo no pensaba en nada, yo creía que así era la vida, tan difícil, con tantas necesidades, y no pensaba en el futuro, era como tan ignorante, perdóneme ser grosera”, compartió la mujer al diario El Tiempo.

Ella afirmó que logró conseguir un trabajo estable en la casa de una señora que tenía el mismo nombre de su hija, Dila de Bateman. Eudosia reconoció que en aquel lugar la trataban muy bien.

No obstante, de acuerdo a su testimonio, la estabilidad que para entonces estaba viviendo no sería tan duradera, pues la dueña en la casa del barrio Las Ferias le pidió que desalojara.“Necesito un lugar en dónde estar con las niñas”, le replicó entonces la mujer acorde al relato compartido con el diario El Tiempo.

Señaló al medio que se fue con sus hijas a vivir al barrio La Perseverancia, allí mismo en Bogotá, en una casa vieja. En dicho lugar pagó arriendo al celador de la obra por un par de meses y vivía junto a dos hermanos que se dedicaban a la construcción y quienes además las cuidaban.

Continuando con su historia, Eudosia compartió con el diario colombiano que en la casa de la señora Dila recibía un trato cordial y todo le parecía perfecto, hasta que un día de tantos recibió una propuesta extraña. -Según El Tiempo, La mujer pareció prepararse para abordar la parte más tensa de su relato, se miró con su hija y esta le ofreció agua para continuar, ella rechazó con amabilidad su oferta-.

La dolorosa pérdida de su bebé

“La señora Dila era muy amiga de una pareja que vivía ahí cerca, el señor era dueño de una empresa de cemento, y me dijo que ellos no podían tener bebés y que estaban buscando adoptar un niño o una niña. Que podía ser mi niña más pequeña”, expresó la Sra. Eudosia describiendo la oferta que le hicieron Dila y su hija.

Según detalle el medio colombiano, ella de inmediato les contestó que jamás haría algo así y que prefería ir a pedir limosna con ellas (sus niñas) antes de regalarlas”. Frente a la inusual oferta de Dila y su hija, Eudosia les contestó: “allá mirarán que hacen con nosotras, pero no, yo no regalo a mi hija”.

En un principio respetaron su decisión, indicó El Tiempo, pero más tarde, en una mañana cuando se disponía a empezar la jornada laboral, le dijeron que le tenían un buen trabajo y que dejara a su hija pequeña -que para entonces tenía entre 10 u 11 meses- y que en la tarde pasara a recogerla.

“Ay, Dios mío, cuando yo llegué por la tarde a recogerla la tenían en una canastica, pero bien vestida, como un ángel, y dijeron, ‘mire, se la vamos a llevar al señor dueño de la empresa de cementos’, pero no me dijeron dónde vivía, no me dijeron nada”, indicó angustiada en su relato.

Según el diario colombiano, Eudosia comenzó a llorar y con un tono de arrepentimiento compartió: “Tengo tan presente que la niña me miró así (abrió los ojos), y ahí mismo la mandaron para esa casa. Yo no la regalé, Yo no la regalé, fue contra mi gusto (se descompuso entre gritos). Pero como me dijeron que a ella le iba a ir bien, que la iban a tener como hija propia”, expresó la descorazonada madre.

El entrevistador le preguntó si no hizo nada para recuperar a su niña y ella le contestó: “Eso es lo que más me duele, no haberla cogido, no me armé de valor, haberla cogido y habérmela llevado, me puse a llorar, ay Dios mío yo qué hago, me fui para la casa muy triste por dejar a mi niña chiquita”recordó Eudosia en su relato.

Ella indicó al diario El Tiempo que luego de su amarga pérdida se fue para la casa del celador, donde los dos muchachos que eran atentos y le brindaban cuidado. “Era tan linda, mi niña, era muy linda, los ojitos, es que los tengo presentes cuando me miró, cuando llegué por ella”, recuerda con arrepentimiento y dolor.

Una vez que llegó a casa los dos jóvenes le preguntaron en tono de sorpresa y acusación, “¿usted por qué la regaló?”. De acuerdo con el testimonio recogido por el diario El Tiempo, ella les respondió: “¡Que yo no la regalé, que fue contra mi gusto!”. Ella comenzó a llorar en los hombros de Raúl Granados, uno de los jóvenes con quienes compartía el espacio donde vivía.

Ella confesó al medio colombiano que ante la prolongada ausencia del policía, Raúl se terminó convirtiendo en el padrastro de su pequeña hija Florelba por más de 60 años sin ella saberlo hasta la fecha actual, además confesó que con él había tenido sus otros cinco hijos.

La Sra. Eudosia continuó trabajando en la casa de las Bateman, así que podía saber sobre la situación de la niña y saber que se encontraba bien, creciendo y viviendo con las suficientes comodidades, incluso supo que estaba aprendiendo a bailar ballet, según su testimonio dado a conocer por el diario colombiano.

“Quisiera verla, saber dónde está, pero esto ha sido tan difícil, porque no me acuerdo casi ni del día que nació. Sé que era un año menor que ella (señala a Florelba), que es del año 54. No pude guardar nada, ni un papel, ni nada, y si lo hubiera guardado, como Raúl cogía y me esculcaba los papeles y lo que no le gustaba lo botaba o lo rompía, pues no supe más nada”, recordó Eudosia.

Como señaló el diario El Tiempo, los hijos de la familia Granados han estado buscando pistas para dar con el paradero de su hermana a quien aún desean conocer, en ese sentido han visitado hospitales, han contactado con historiadores y han tratado de unir cabos, pero hasta entonces su búsqueda no ha sido fructuosa. Florelba recuerda la casa de las Bateman, pero no recuerda el lugar exacto donde quedaba.

Florelba cerró el relato diciendo entre sollozos que el recuerdo se su hermana sigue viva en ella y que además le trae dolor, y si bien reconoce que al día de hoy no tiene mucho sentido intentar atar cabos y buscar alguna pista de su paradero, aún desea saber si todavía vive o no.

Con información de bles.com

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