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Ley de 1967 permitía a Disney construir su propia planta de energía nuclear, sigue vigente

Aunque la historia pueda sonar alarmante, en realidad es un reflejo del poder político que tuvo y tiene la corporación.

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Por El Imparcial

Ley de 1967 permitía a Disney construir su propia planta de energía nuclear, sigue vigente(Pixabay)

Ley de 1967 permitía a Disney construir su propia planta de energía nuclear, sigue vigente | Pixabay

Desde que Walt Disney lanzó al mundo su espectacular primer parque de atracciones, Disney World, el público lo adoptó como “el lugar más feliz de la tierra”, un espacio que a priori no tendría nada que ver con la energía nuclear. Ironías de la vida, en 1967 el estado de Florida aprobó una ley que permitía a Disney construir una planta de energía nuclear. Esa ley aún se mantiene.

Dicho de otra forma, en algún momento del futuro, y si Disney quisiera, podría construir su propia planta de energía nuclear. Y aunque la historia pueda sonar alarmante, en realidad es un reflejo del poder político que tuvo y tiene la corporación y su entonces visionario fundador, indica Gizmodo.

Al parecer, Disney quería protección de la regulación gubernamental, y además poseía una influencia política inusual, principalmente porque la comunidad estatal y local querían a toda costa el parque.

Como contamos hace un tiempo, bajo las siglas de EPCOT se esconde el Prototipo de Comunidad Experimental del Mañana (Experimental Prototype Community of Tomorrow), el sueño de Walt Disney en la ápoca de los 60. Una utopía de ciudad con trazos orwellianos que estuvo muy cerca de convertirse en realidad.

Obviamente no llegó a culminarse y finalmente EPCOT acabó siendo tan sólo una parte del parque temático de Disney World en Florida. Pero su historia y lo que se pretendía dan contexto a la ley que sigue vigente.

Disney quería convertir una ciudad real en un modelo de futuro a perpetuidad. Esta es precisamente la premisa en la que se fundamentaba el proyecto inicial: construir una ciudad diseñada para estimular a las empresas estadounidenses a conseguir nuevos hitos para la vida urbana, siendo la innovación tecnológica una de las claves para ello.

Por esta razón Walt pensó que Florida era el destino perfecto y la mejor ubicación para el nuevo proyecto. A través de varias empresas ficticias acabó comprando más de 100 km² de pantanos en el estado, un enclave situado entre Orlando y Kissimmee.

Además, consiguió que el Estado de Florida le diera a Walt Disney Productions la jurisdicción municipal sobre la tierra que había adquirido, garantizando tener el control total sobre cualquier aspecto del desarrollo de dicha propiedad, incluyendo la construcción de edificios, carreteras y desagües, recaudar impuestos, emitir bonos y tener servicios de emergencia, poderes generalmente reservados para un gobierno del condado. Dicha jurisdicción llegó a ser conocida como Reedy Creek Improvement District.

El siguiente vídeo mostraba a Disney y sus planes para el proyecto:

En esencia, Walt Disney consiguió tener plenos poderes, algo así como un gobierno autónomo dentro de otro (Florida). De esta forma, el ángulo nuclear debía ser clave para el plan futurista de Epcot: Disney quería que la ciudad fuera autosuficiente, y la energía nuclear pensaba que era la mejor manera de hacerlo (en un contexto de la historia donde la energía nuclear tenía otra reputación). Para que nos hagamos una idea, Disney llegó a sacar un capítulo bajo el título de Our Friend the Atom (Nuestro amigo el átomo) en 1956.

Pasó el tiempo, y con ello la fuerza mediática de todo lo relacionado con lo “nuclear”. Sin embargo, aquella ley jamás se cambió, y de hecho sigue vigente. En cualquier caso, no parece que Disney tenga planes de construir energía nuclear.

El tiempo en que Disney imploraba las bondades de la energía ha virado en una compañía que apuesta por el “verde”, cambiando su iluminación a LED, construyendo energía solar y utilizando gas natural.

De hecho, su nueva granja solar de 50 megavatios está cerca del Centro Epcot y tiene la forma de la cabeza de Mickey, una figura que durante un tiempo podría haber sido el icono más poderoso para representar la fuerza de la energía nuclear.

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