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La Gioconda ‘falsa’ del Museo del Prado

Hablamos de una obra que refleja una de las prácticas más habituales en el taller de Leonardo da Vinci.

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Por El Imparcial

La Gioconda ‘falsa’ del Museo del Prado(Cortesía)

La Gioconda ‘falsa’ del Museo del Prado | Cortesía

Aunque en el Museo del Prado no hay ninguna obra original de Leonardo da Vinci, lo cierto es que sí que existe una copia de la Gioconda que probablemente fue creada en el taller del genio florentino prácticamente a la vez que el cuadro original.

Hay que destacar que la colección del Museo del Prado sí que alberga una buena cantidad de obras de los discípulos de Leonardo da Vinci: Santa Catalina de Fernando Yáñez de la Almeida o Sagrada Familia de Bernardino Luini son algunos ejemplos.

La copia más temprana hasta ahora conocida

El estudio técnico y la restauración realizados entre 2011 y 2012 revelaron que se trata de la copia de la Mona Lisa más temprana conocida hasta el momento y uno de los testimonios más significativos de los procedimientos del taller de Leonardo da Vinci, indica Muy Interesante.

La copia de La Gioconda del Museo del Prado está fechada en el año 1503-1516 y debió llegar a España en el primer tercio del siglo XVII. Cuando el  museo abrió sus puertas pasó, como tantas otras obras, a formar parte de la colección.

¿Cuál es la relación con La Gioconda del Museo del Louvre?

La ‘Gioconda falsa’ está realizada sobre nogal, un tipo de soporte muy frecuente en el taller de Leonardo da Vinci, y esta es una de las numerosas pruebas que apuntan a que fue realizada allí y, además, se pintó en paralelo al cuadro original.

Ya se sabe que este era un procedimiento muy habitual: Leonardo da Vinci realizaba pinturas que sus ayudantes imitaban. Además, esta copia de La Gioconda presenta bastantes analogías, tanto en superficie como en su estructura interna, con la obra de Francesco Melzi, que fue uno de sus ayudantes más conocidos.

Diferencias con La Gioconda original

En primer lugar hay una diferencia de origen estilístico: la caligrafía es más precisa y no hace gala del famoso sfumato de da Vinci.

Por otro lado, al contrario que la original, la copia de La Gioconda del Museo del Prado tiene cejas.

La tercera diferencia, y la más llamativa, era la ausencia de paisaje en la copia de La Gioconda, pero con una radiografía, una reflectografía de infrarrojos y tras la restauración del cuadro llevada a cabo por Almudena Sánchez se comprobó que sí que existía tal paisaje de fondo. El análisis de pigmentos demostró, además, que el fondo oscuro había sido realizado al menos 250 años después de la puntura del original.

Analogías con el original e importancia de la obra

Las dimensiones de ambas figuras son idénticas y fueron quizá calcadas partiendo del mismo cartón. La prueba más evidente de que las dos obras fueron realizadas al mismo tiempo es que cada una de las correcciones del dibujo subyacente original se repite en la versión del Prado, lo que demuestra que su autor tuvo en cuenta elementos que Leonardo dibujó en las capas subyacentes pero no incluyó en la superficie.

Aunque no es una obra maestra ni se aprecia en el cuadro ni una sola pincelada de Leonardo da Vinci, se trata de una pintura que ayuda a documentar las prácticas laborales y pictóricas llevadas a cabo en el taller del artista.

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