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Momias

Vladimir Lenin, líder comunista soviético muerto a sus 53 años en 1954 y cuyo cuerpo permanece momificado por embalsamamiento en la Plaza Roja de Moscú.

Por Jesús Canale

Hay maneras de recordar a quienes nos han precedido en el tránsito al otro mundo: Una fotografía, una carta, un pequeño objeto personal, un recorte de periódico, una grabación de su voz o de su risa en un corto video. Pero para apenas unas cuántas personas la manera que “quedarse” ha sido realmente corpórea, literalmente en “carne y hueso”: Las momias. Algunas momias han permanecido así no porque alguien lo haya pretendido sino por azares de las sales que de manera natural han estado presentes en las tumbas o fosas donde fueron depositados o simplemente quedaron al morir. Otras momias lo han sido de manera procurada, gracias al anhelo de quienes los rodeaban para conservarlos por tiempo indefinido o incluso para ser perpetuamente visitados y admirados por quienes sienten que les deben respeto, posición, fortuna o ventura. Tenemos a varios contemporáneos. Veamos. Vladimir Lenin, líder comunista soviético muerto a sus 53 años en 1954 y cuyo cuerpo permanece momificado por embalsamamiento en la Plaza Roja de Moscú. Se ha debatido mucho el que ya sea sepultado, pero el Partido Comunista ruso ha insistido y logrado en que se le mantenga así. Hoy día es el mismo presidente Vladimir Putin quien no acepta que la momia de Lenin sea retirada de la Plaza Roja. En la Plaza de Tiananmen de Beijing, en China, reposa el cuerpo embalsamado de Mao Zedong (Mao Tse-Tung), supremo líder revolucionario chino que falleciera en 1976 y de herencia controvertida al ser por unos alabado y por otros rechazado y considerado un genocida y gran represor de quienes pensaban diferente a él. Cuando diariamente su mausoleo llega a la hora de cierre, su cuerpo es descendido a un contenedor que lo mantiene a baja temperatura en ciertos líquidos de conservación. En Hanoi, Vietnam, se exhibe el cuerpo preservado de Ho Chi Minh desde 1975 aunque fuera embalsamado seis años antes; se le conserva en frío en un sarcófago de vidrio y el Gobierno de Vietnam  cuenta con ayuda técnica de Moscú para preservar el cuerpo, lo que se tiene como una remembranza de los lazos tenidos en la era soviética. Los cuerpos de los primeros dos líderes de la actual Corea del Norte, Kim Il-Sung y Kim Jong-Il, fallecidos en 1994 y 2011 respectivamente y abuelo y padre del actual líder norcoreano, también están momificados por embalsamamiento en su respectivo mausoleo de Pyongyang y, por cierto, se les puede visitar por extranjeros los martes y sábados a condición de vestir de riguroso código. Sobre ambos pesan críticas de promover un exaltado culto a sus personas así como de reprimir severamente y hasta la muerte a sus oponentes. Llama la atención que entre las momias de conservación artificial de personas fallecidas en el pasado y presente siglos sobresalen líderes políticos no rara vez acusados de ser opresores y represores de su propio pueblo, intolerantes con sus opositores y hasta señalados de asesinos y genocidas. No hay entre las momias contemporáneas en exhibición para su permanente admiración celebridades de la cultura, de la ciencia ni de las artes o del deporte, tampoco millonarios ni filántropos. Solo políticos. ¿Por qué será?

Médico cardiólogo por la UNAM.

Maestría en Bioética.

jesus.canale@gmal.com 

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